Comprar una nave
Si buscas comprar, te ayudamos a saber si el precio es justo (€/m² por zona) y a tener claro todo lo que se suma al precio: impuestos (IGIC o ITP), notaría, financiación y comprobaciones de urbanismo y cargas antes de firmar.
Compra-venta
Una operación de compra-venta tiene dos caras, y cada una mira cosas distintas: quien compra busca precio justo y seguridad; quien vende busca valoración real y un comprador serio. Te acompañamos en las dos. Elige por dónde vas y entramos en detalle.
Si buscas comprar, te ayudamos a saber si el precio es justo (€/m² por zona) y a tener claro todo lo que se suma al precio: impuestos (IGIC o ITP), notaría, financiación y comprobaciones de urbanismo y cargas antes de firmar.
Si eres propietario y quieres vender (o alquilar), nos ocupamos de la valoración a precio de mercado, de darle difusión ante compradores reales y de acompañar la operación —parte legal y fiscal incluida— hasta la firma.
Con asesoramiento integral. En las dos direcciones revisamos contigo contrato, urbanismo e impuestos antes de firmar. Cómo te acompañamos.
La diferencia más importante respecto al resto de España es fiscal, y afecta por igual a comprador y vendedor. En las islas no se aplica el IVA peninsular, sino el IGIC: cuando vende una empresa o profesional, la compraventa queda sujeta a ese impuesto, cuyo tipo general es del 7 % sobre el precio de venta (Ley 4/2012 del Gobierno de Canarias). Si quien vende es un particular, no hay IGIC y la operación tributa por el ITP, con un tipo general del 6,5 % en el archipiélago (Decreto Legislativo 1/2009). Saber de antemano en qué tramo cae tu operación evita una sorpresa de varios miles de euros al cerrar.
Más allá del impuesto de la transmisión, comprar una nave como bien de inversión puede abrir la puerta a incentivos propios del territorio: la RIC (Ley 19/1994) permite a las empresas materializar parte de sus beneficios no distribuidos en activos afectos a la actividad, y la Zona Especial Canaria establece un marco fiscal específico para determinadas sociedades. No son automáticos ni aplican a todos los casos, pero forman parte del cálculo de cualquier operación industrial seria en las islas y conviene plantearlos antes de comprar, no después. Cada caso debe confirmarse con un asesor fiscal: aquí solo señalamos que la ecuación canaria es distinta.
El precio de una nave no se fija por intuición: se compara. Una valoración realista cruza el precio por metro cuadrado de operaciones similares con las características concretas del inmueble. Pesan el polígono y la zona —no vale lo mismo el sur logístico que el área metropolitana—, la superficie y la altura libre útil, el estado de conservación, la potencia eléctrica y los suministros disponibles, los accesos para camiones y, de fondo, la calificación urbanística que define qué actividad se puede ejercer. Una nave bien situada pero con un uso restringido vale menos de lo que parece.
Para el que compra, entender estos factores es defensa: permite saber si el precio pedido está alineado con el mercado o inflado. Para el que vende, es la diferencia entre fijar un precio que atrae compradores reales y uno que deja la nave parada meses. En ambos casos el método de referencia es el comparativo de mercado, el mismo que recoge la Orden ECO/805/2003 para las tasaciones. No publicamos rangos genéricos de €/m² porque varían demasiado entre zonas y momentos: el dato útil es el de tu nave concreta.
Hay comprobaciones que conviene tener resueltas antes de sentarse a firmar arras, y son las mismas que interesan a las dos partes: la nota simple actualizada del Registro de la Propiedad (titularidad, cargas, hipotecas y embargos), la calificación urbanística que confirme que el uso pretendido está permitido, el estado de las licencias de actividad y de obras previas, y la situación de pagos con la comunidad del polígono y los suministros. Cuando el vendedor llega con esta documentación preparada, la operación gana ritmo y confianza; cuando el comprador la exige, evita comprar un problema. Esta es la fase previa a la ejecución de la escritura, donde la decisión todavía se puede ajustar.
Para profundizar en los números completos de la operación, la guía de costes y trámites desglosa impuestos, notaría, registro e incentivos; y la guía de qué revisar antes de firmar recoge el checklist de due diligence punto por punto.
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