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Comprar una nave industrial
Comprar una nave industrial en Tenerife es una decisión de largo plazo: inmovilizas capital, asumes el mantenimiento y conviertes el inmueble en un activo de tu balance. Antes de llegar a la firma conviene saber si el precio es justo, qué se suma al precio y qué hay que comprobar para no llevarse sorpresas. Esta página resume todo eso desde la óptica de quien aún está decidiendo, no de quien ya tiene la operación cerrada.
Cómo saber si el precio es justo
El precio de una nave se expresa en euros por metro cuadrado (€/m²), pero ese valor no es único: cambia mucho según el polígono, la altura libre, el estado de conservación, los suministros contratados y la calificación urbanística del suelo. Una nave logística con buenos accesos en una zona consolidada no vale lo mismo que otra de planta antigua en un polígono sin servicios completos. Para saber si lo que te piden está en mercado hay que cotejarlo con operaciones comparables de la misma zona; el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) publica precios inmobiliarios de referencia. Nuestra valoración cruza esos comparables con las características concretas de la nave para situar un rango razonable.
Qué comprobaciones no puedes saltarte
La due diligence es lo que separa una buena compra de un disgusto. Hay cuatro frentes irrenunciables: la nota simple del Registro de la Propiedad, para confirmar quién es el titular y si la nave arrastra hipotecas, embargos o servidumbres; la calificación urbanística, para verificar que el suelo admite tu actividad; la licencia de actividad, porque una nave perfecta sobre el papel puede no permitir lo que quieres hacer en ella; y el estado físico real, desde la cubierta hasta el cuadro eléctrico y la potencia contratada. Si algo de esto falla, es mejor saberlo antes de firmar las arras.
El proceso de compra paso a paso
Conviene tener el mapa completo desde el principio, aunque cada hito se ejecute en su momento. Estos son los cinco pasos típicos de una compra de nave industrial:
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Oferta
Pones precio y condiciones por escrito una vez tienes claro que la nave encaja.
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Arras
Señal que reserva la nave y fija el plazo para cerrar; conviene firmarlas tras la due diligence.
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Due diligence
Revisión de cargas, urbanismo, licencias y estado antes de comprometer dinero.
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Escritura
Firma ante notario, donde se paga el precio pendiente y los impuestos.
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Registro
Inscripción de la propiedad a tu nombre en el Registro de la Propiedad.
Costes además del precio
En Canarias la fiscalidad de la compra no es la peninsular, y eso cambia el presupuesto total. No se aplica el IVA: las ventas de empresa tributan por el IGIC y las transmisiones entre particulares por el ITP. Además, si compras la nave como bien de inversión para tu actividad, podrías materializar la RIC (Ley 19/1994) y obtener una ventaja fiscal sobre los beneficios reservados. Por eso el impuesto suele ser el mayor coste tras el precio de la nave, y conviene calcularlo antes de hacer números.
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Impuestos
IGIC (si vende empresa) o ITP (entre particulares). Suele ser el mayor coste tras el precio.
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Notaría y registro
Escritura e inscripción en el Registro de la Propiedad.
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Tasación y financiación
Si pides hipoteca, el banco exige tasación y aplica sus gastos.
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Comprobación previa
Urbanismo, cargas y estado de la nave antes de firmar.
Con asesoramiento integral. Antes de que firmes, revisamos contigo cargas, urbanismo, impuestos y contrato. Cómo te acompañamos.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto IGIC se paga al comprar una nave industrial en Canarias?
- En operaciones sujetas y no exentas vendidas por una empresa, el tipo general del IGIC es el 7 % sobre el precio de venta (Ley 20/1991). Confirma siempre tu caso con un asesor fiscal.
- ¿Cuándo se paga ITP en lugar de IGIC?
- El ITP se aplica cuando la nave la vende un particular, es decir, en transmisiones no sujetas a IGIC. El tipo lo fija el Gobierno de Canarias en el Decreto Legislativo 1/2009.
- ¿Qué hay que comprobar antes de comprar?
- Nota simple del Registro (cargas y titularidad), calificación urbanística del suelo, licencia de actividad compatible y estado real de la nave. Es la fase que evita sorpresas tras la firma.